lunes, 24 de junio de 2013

EL CASERÓN DE ROSAS. FOTOGRAFÍAS DE LA ESCUELA NAVAL MILITAR.

Nuevo libro con textos de César Gotta, Abel Alexander y Daniel Schávelzon.




La Escuela Naval Militar nació y se organizó durante sus primeros años en un célebre edificio histórico: el antiguo Caserón de Rosas en Palermo. Fue poco el tiempo que estos marinos estuvieron allí y al retirarse el edificio fue demolido tras medio siglo de vida, aunque sus parques, transformados, dieron lugar al maravilloso Palermo que aún tenemos.

Este libro reproduce un álbum de fotografias inédito tomado apenas un año antes de la demolición, cuando la Escuela Naval creía que seguiría por mucho tiempo más allí y hasta presenta un nuevo proyecto de ampliación, que nos era desconocido. El desfile de fotos nos muestra a los cadetes en sus diferentes clases, la manera en que eran entrenados, los oficiales y todo el personal de esos años; el equipamiento utilizado; los detalles de la arquitectura y lo usado en todos y cada uno de los rincones del edificio, con obsesión del detalle, por suerte para el futuro.

Gracias al trabajo de historia de la fotografia encarado por César Gotta y Abel Alexander es posible ahora conocer esta colección única, que fotografió cada detalle de los exteriores e interiores de la Escuela, permitiéndonos a su vez entender cómo era en gran medida este Caserón. Una sucinta historia de ese edificio, el parque y los usos de ambos en el tiempo es narrada por Daniel Schávelzon, con imágenes de cada uno de los diferentes momentos de la historia.

El siglo XXI ha visto la recuperación de la memoria fotográfica, minimizada por mucho tiempo, y de esta manera se ha logrado reencontrar álbumes y colecciones fotográficas de excepción, como esta, que nos permite darle una mirada más, íntima y detallada a nuestra historia.

“El Caserón de Rosas. Fotografías de la Escuela Naval Militar” 
de César Gotta, Abel Alexander y Daniel Schávelzon 
Olmo Ediciones, ISBN 978-987-1555-45-1
Buenos Aires.. 2013.

DE LA FOTO AL FOTOGRAMA. RELACIONES ENTRE CINE Y FOTOGRAFÍA EN LA ARGENTINA (1840-1933).



Los estudios fílmicos de los últimos treinta años han puesto en evidencia la creciente imposibilidad de abordar al “cine de los primeros tiempos” separadamente de la más amplia y representativa cultura visual de su época. Hoy es indudable que, para comprender la naturaleza y complejidad de este medio, es necesario examinarlo en el contexto de las múltiples series culturales de las que emergió y con las que compartió características de variada naturaleza, aún desde mucho antes de que las condiciones tecnológicas que lo hicieron posible estuvieran dadas. La fotografía, la técnica con la que el cine está ontológicamente más vinculada, fue la base de algunos de los espectáculos visuales que mayor influencia tuvieron en el surgimiento del nuevo arte y es, sin embargo, una de las más relegadas por los estudios críticos e históricos. 

Este libro propone un abordaje de las múltiples relaciones que ligaron a la fotografía y al cine en la Argentina desde 1840, año de llegada del daguerrotipo al Río de la Plata, hasta 1933, fecha de estreno del primer film sonoro y momento de inicio del periodo de expansión industrial de la cinematografía nacional. La hipótesis de la que parte la autora es que gran parte de la aceptación y comprensión con la que el cine contó en sus inicios se debió a que muchas de las competencias de lectura, el manejo de convenciones, los códigos de representación, las modas temáticas y estéticas venían siendo internalizadas por los espectadores a lo largo de cincuenta años de historia de la fotografía. Convertidos en medios de información, educación y recreación, en depósitos de la memoria y el conocimiento, y en mecanismos de construcción social de la realidad, tanto la fotografía como el cine favorecieron la emergencia de un nuevo espectador que estableció una estrecha relación entre la experiencia directa de lo real y su representación, y llegó al punto de percibir las imágenes producidas por estos medios visuales como experiencias sustitutivas de conocimiento del mundo material. Esto contribuyó a la difusión de determinadas formas de entendimiento de la realidad social, que en el caso específico de la Argentina, impactaron en cuestiones fundamentales para el contexto sociocultural del período, como la conformación de la identidad nacional, las tensiones entre modernidad y tradición o las diversas representaciones de la alteridad, entre otras. Partiendo del estudio de un amplio corpus de imágenes representativas de la producción fotográfica y cinematográfica local, esta investigación intenta hacer visibles esos diversos y complejos vínculos formales, temáticos e ideológicos que unieron a la fotografía y al cine en sus primeros años de existencia.

De la foto al fotograma. Relaciones entre cine y fotografía en la Argentina (1840-1933)
de Andrea Cuarterolo
CdF Ediciones
Montevideo, 2013

viernes, 7 de junio de 2013

CURSO "HISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA ARGENTINA" EN EL MUSEO HISTÓRICO NACIONAL

Sábado 13 de Julio - 2013

MUSEO HISTÓRICO NACIONAL

de 9 a 18 hs.


- EDICIÓN ESPECIAL - 

CONMEMORANDO el 170º ANIVERSARIO de la FOTOGRAFÍA ARGENTINA

Dictado en el Museo Histórico Nacional -fundado en 1889- poseedor de la más importante colección pública de Daguerrotipos y Ambrotipos de la Argentina.




DISERTANTE: PROFESOR ABEL ALEXANDER
Asesor Histórico fotográfico de la Fototeca Benito Panunzi de la Biblioteca Nacional. Presidente de la Sociedad Iberoamericana de Historia de la Fotografía. Miembro de la Asociación de Apoyo al Museo Historico Nacional.


Una jornada intensiva teórico-práctica de 10 horas cátedra de duración equivalente a un mes de capacitación.


El reconocido investigador y fotohistoriador Abel Alexander nos propone, a través de este curso, conocer el maravilloso mundo de los inicios de la fotografía en la Argentina.

Desde las primeras imágenes que plasmaron los pioneros daguerrotipistas que arribaron a estas tierras a mediados del siglo XIX, hasta los finos retratos de estudio de fin de siglo, los primeros aficionados, el fotoperiodismo, etc. los alumnos podrán identificar todos los procesos y formatos fotográficos de los siglos XIX y XX durante el taller de trabajo directo con obras fotográficas originales de época, pertenecientes a la colección privada del docente.

EL ARANCEL INCLUYE:

# Prácticas que se llevarán a cabo con material fotográfico original de época perteneciente a la colección privada del docente.

# Entrega de un CD interactivo exclusivo con importante material bibliográfico para cada alumno.

# Diploma de asistencia de Artes 37, firmado por el docente.

# Acceso a una expertización, por parte del docente, de material fotográfico original aportado por aquellos alumnos que así lo requieran sin costo adicional.

# Acceso a Librería histórica-fotográfica para compra de publicaciones relacionadas a la temática.

# Sorteos de publicaciones relacionadas con la fotografía histórca entre los alumnos.

# Lunch de almuerzo sin costo adicional.

# Coffee Break sin costo adicional.

# Aquellos alumnos que lo requieran podrán solicitar un informe especial, para presentar ante la entidad que corresponda, donde conste el programa completo de la capacitación y cantidad de horas cátedra de duración, el cual será avalado por el docente y Artes 37.

INFORMES E INSCRIPCIONES
www.artes37.com.ar  /  info@artes37.com.ar  /  Tel. (054 011) 5368-0012


:: VACANTES LIMITADAS ::

viernes, 3 de mayo de 2013

RECUERDOS FOTOGRÁFICOS DE NUESTRA MEDICINA


Tal el título de este flamante libro fotográfico de los autores H. César Gotta y Alfredo E. Buzzi, editado en noviembre de 2012 por la empresa Diagnóstico Médico, a través de su departamento de Ciencia y Cultura Médica. 



Los autores son dos reconocidos médicos descendientes a su vez de destacados profesionales y, en esta obra se conjugan a su vez sus dos grandes pasiones, la medicina y el coleccionismo de antiguas fotografías sobre la práctica médica en la Argentina.

A través de más de 120 páginas se despliegan alrededor de 70 fotografías del ayer,las cuales abarcan buena parte de la práctica médica de los siglos XIX y XX en imágenes prácticamente inéditas.

Capítulos como La Facultad de Medicina de la UBA, incluyen los inicios de la enseñanza médica en el país, con el Protomedicato, la segunda Facultad y el tercer y monumental edificio de dicha Facultad, mostrando por ejemplo, una clase de anatomía hacia 1947 y con la figura del joven alumno Ernesto Guevara de la Serna.

Se puede apreciar imágenes poco conocidas de distintos hospitales porteños, como el de Clínicas, Rawson, Argerich, Fernández y hasta el hospital que fue organizado de emergencia en las Islas Malvinas, para atender los heridos ingleses en la batalla naval contra el acorazado de bolsillo alemán Graff Spee.

Desfilan en una valiosa galería de grandes personalidades médicas figuras como la precursora Cecilia Grierson, Alejandro Posadas, Abel Ayerza, Bernardo Houssay y los célebres cirujanos Enrique y Ricardo Finochietto. En el capítulo de enfermos y enfermedades se aprecian fotografías pioneras de la Revista Médico Quirúrgica de 1877 o los registros de elefantiasis realizados por el talentoso fotógrafo portugués Christiano Junior.

Se destacan las desopilantes e irreverentes fotografías de los famosos Bailes del Internado, fiestas sin control de los practicantes médicos durante las décadas 1910-1920, finalmente un capítulo de Miscelaneas con partituras de tango dedicadas a la medicina, caricaturas de grandes artistas y hasta estampillas conmemorativas.

En definitiva una verdadera cabalgata sobre el pasado de nuestra medicina a través de excelentes fotografías de época, pertenecientes en su mayoría a la colección del Dr. César Gotta, miembro activo de la Sociedad Iberoamericana de Historia de la Fotografía.

Una vez más nos afirmamos en nuestra premisa que "Coleccionar es rescatar"


Abel Alexander
Sociedad Iberoamericana de Historia de la Fotografía.

viernes, 8 de febrero de 2013

LA ÉTICA PERIODÍSTICA Y LA MUERTE, por Luis Priamo*

En las últimas semanas fue muy comentada la publicación de una falsa fotografía del presidente Chávez agonizante por parte del diario El País, de España. El tema central de las notas de opinión se refiere a la ética periodística y sus límites frente a imágenes de esta naturaleza. En todos los casos que he leído se da por sentado que es éticamente reprobable, y además se sobreentiende que siempre ha sido así. Sobre el primer punto nada tengo que decir. Sobre el segundo, en cambio, puedo asegurar que en las primeras épocas del periodismo gráfico, a principios del siglo pasado, este tipo de fotografías no tenían interdicción ética alguna.

Al respecto, en el Museo Mitre puede consultarse una foto del general Bartolomé Mitre en agonía, retocada para su publicación periodística, que no lo muestra entubado por la simple razón de que entonces no existían tales adminículos. En compensación, puede verse a la orilla de la cama una poco delicada bacinilla, vulgo escupidera.

Otra célebre escupidera acompaña a Sarmiento en una de sus fotos más notorias, donde lo vemos ya muerto, sentado en su mesa de trabajo de Asunción del Paraguay. Lo interesante de esta foto es que fue preparada cuidadosamente horas después de la muerte del prócer, que falleció en la madrugada y en su cama. Quienes acompañaron a Sarmiento en su agonía esperaron la llegada del día, llevaron su cadáver a la sala de trabajo, lo acomodaron en la silla y lo dispusieron en posición ventajosa para las condiciones de luz que necesitaba el fotógrafo. Fue una rigurosa misce-en-scene para la foto, es decir para la posteridad (donde la escupidera resulta un toque de realismo escrupuloso por parte de los escenógrafos).

Los cuerpos desmadejados de Sarmiento y de Mitre, sometidos a la brutal y nada elegante informalidad de la muerte –inminente en un caso y cumplida en el otro–, bastarían hoy día para relegar estas fotos a la condición de impublicables por razones éticas. En aquel entonces, por el contrario, fueron preparadas deliberadamente para su difusión pública y masiva –de hecho Caras y Caretas publicó la foto de Sarmiento en su número 39, del 9 de septiembre de 1899, memorando el aniversario de su muerte–. ¿Qué fue lo que cambió de ayer a hoy en el concepto ético del periodismo para provocar ahora la segregación rigurosa de fotografías como éstas?

En mi opinión, la clave está en el profundo cambio que ha sufrido nuestra sensibilidad frente a la muerte o su proximidad –no la muerte en abstracto, sino la propia o la de nuestros seres queridos–, provocando en el curso de no muchos años una actitud de negación y encubrimiento impensada hace menos de un siglo –actitud que el historiador francés Philippe Aries finca en lo que llama tabú de la muerte, cuyas primeras manifestaciones ubica hacia los años treinta del siglo pasado en los países avanzados de Occidente–, una de cuyas consecuencias ha sido el desplazamiento de los límites éticos para la publicación de las imágenes de muerte o agonía de personas importantes –la puntualización es necesaria: cuando el muerto es anónimo el interdicto editorial se flexibiliza–.

En tiempos de Mitre y Sarmiento la consecuencia automática de la muerte en hombres públicos ejemplares como ellos era, naturalmente, la inmortalidad. O, mejor dicho, la exaltación de la inmortalidad. Así, la foto de Mitre agonizante lo capta en su hora inminente del paso a la Gloria. Quienes la tomaron y prepararon para su publicación daban por descontado la peculiar emoción que produciría en los argentinos: un hombre grande, un Patriota, dejaba la vida y se ponía en manos de la Memoria de su pueblo. La inminencia del trance a la inmortalidad de esa grande alma debía registrarse. Era una celebración imperativa, y en tal sentido la puesta en página de la foto –retocada para su publicación, lo repito, aunque ignoro si se contretó y dónde– resultaba poco menos que un Oratorio cívico. La de Sarmiento fue preparada para trasmitir a las generaciones siguientes su imagen paradigmática: la del Prócer dedicado a su Patria hasta el último suspiro. La condición física degradada de ambos contribuía a ese pathos: ellos estaban más allá de las miserias del cuerpo, ya eran parte de un Panteón que nadie discutía, ni sus enemigos políticos de entonces.

La idea del grande hombre público como Inmortal no ha cambiado mucho desde la época de Mitre y Sarmiento a la de Perón o Chávez. Quizá perdió gravedad, pero continúa viva. Millones de venezolanos venerarán a Chávez después de su muerte, y hoy mismo el retrato del Comandante ya debe estar en innumerables altarcitos familiares. Para esas personas ya es un Olímpico. Lo que no se tolera, lo que se considera “una canallada” –en opinión de la presidente Fernández y de medio mundo, chavista o no–, es la publicación de su foto mostrándolo en agonía. Y en este punto el hecho de que la foto haya sido trucada reconfirma lo que decimos: se la trucó a sabiendas de que es ofensiva y vejatoria para la figura del presidente Chávez. Exactamente al revés que en el caso de Mitre.

La sensación vejatoria que hoy sentimos al ver una foto como esta publicada en un medio gráfico, es similar a la que nos produce la mera idea de fotografiar a un ser querido en su lecho de muerte o en el ataúd, costumbre habitual en el pasado y hoy también abandonada. (Se trata de una proyección específica, como dijimos, ya que el anonimato del difunto la deslíe.) La foto cumplía entonces con la muerte su papel natural respecto de cualquier otro acontecimiento de la vida, es decir el de recordatorio, al igual que lo hacían la mascarilla mortuoria o el dibujo o pintura postmortem (de hecho Mitre tuvo también su mascarilla). Hoy esa función fotográfica nos produce náuseas; la consideramos morbosa, absurda y patológica.

La ética periodística que exonera las imágenes fotográficas de muerte o agonía de hombres públicos en los medios, considerándolo una canallada, coincide plenamente con la sensibilidad individual moderna, que borró de su horizonte la fotografía del difunto familiar por morbosa. Y ese es el punto en el que estamos: el recordatorio de la agonía y la muerte es ofensivo, que es lo mismo que decir que la muerte es ofensiva. Algo bastante irrisorio, ¿verdad?

* Historiador fotográfico.

viernes, 1 de febrero de 2013

SE REPONE “EL COMERCIO Y LA INDUSTRIA EN LA ARGENTINA. FOTOGRAFÍAS 1860- 1960”

Continúan en febrero esta muestra histórica fotográfica en la FotoGalería Banco Ciudad, del Teatro General San Martín de la ciudad de Buenos Aires.




El jueves 7 de febrero se reanudan en la FotoGalería Banco Ciudad del Teatro San Martín -que dirige Juan Travnik- dos exposiciones que formaron parte de la temporada 2012: la muestra de fotografía histórica argentina El comercio y la industria en la Argentina. Fotografías 1860-1960, integrada por imágenes de diferentes colecciones privadas.

Podrá ser visitada de lunes a viernes desde las 12 horas y los sábados y domingos desde las 14 horas hasta la finalización de las actividades del día en el teatro (Avenida Corrientes 1530). La entrada es libre.

El viernes 15 de febrero a las 19 Abel Alexander, reconocido historiador de la fotografía argentina y uno de los curadores de El comercio y la industria en la Argentina. Fotografías 1860-1960, realizará una visita guiada abierta al público y gratuita.

sábado, 5 de enero de 2013

MUESTRA FOTOGRÁFICA DE TEHUELCHES EN MAR DEL PLATA

Del 7 al 16 de enero de 2013, con los auspicios del Ministerio de Turismo de la Nación y del Ente Turismo Mar del Plata, se montará una muestra fotográfica referida a la etnia Tehuelche. En el acto de apertura, estarán presentes autoridades locales y del Ministerio de Turismo de la Nación. 




Al iniciarse el año 2013 el tradicional paseo por la rambla de Mar del Plata, tendrá en el Torreón del Monje, un nuevo atractivo turístico, histórico y cultural para los cientos de turistas que visitarán la ciudad feliz.

El propósito es mirar una Argentina indígena casi desconocida. Alentar la reconstrucción de la memoria colectiva a través de la fotografía antigua. Favorecer el conocimiento de los procesos históricos que sufrieron las comunidades y los pueblos originarios de la Patagonia e impulsar el fortalecimiento de una identidad nacional pluricultural.

Las múltiples relaciones entre el documento fotográfico y el indígena son abordadas a través de más de 43 imágenes realizadas entre fines del siglo XIX y principios del XX, a lo que se debe agregar el testimonio de las crónicas de expedicionarios, científicos, militares, gobernantes, misioneros, naturalistas y viajeros aventureros que facilitan la contextualización histórica de la época.

Se trata de una selección de antiguas fotografías, tomadas del trabajo de investigación histórica-fotográfica Tehuelches, danza con fotos de reciente publicación, realizado por el periodista Osvaldo Mondelo con asesoramiento de Abel Alexander.

Podrán apreciarse imágenes tomadas en los toldos de la Patagonia, retratos realizados en estudios fotográficos de Buenos Aires, Punta Arenas, Río Gallegos, pero también fotografías en circos, ferias y cenáculos de la ciencia de Europa y los Estados Unidos, donde los tehuelches eran exhibidos.

Entre los documentos fotográficos –algunos profesionales, otros amateurs- , está el testimonio de las cámaras fotográficas de Adolfo Alexander, Peter H. Adams, John Bell Hatcher, Rafael Castro y Ordoñez, Jimmy Doyg, Esteban Gonnet, G.Gûnter, Jakob Martín Jacobsen, Federico Kholmann, Bartolomé Loudet, Francis Meeks y Guillermo Kelsey, Clemente Onelli, Carlos Luís Spegazzini, Jessie Tarbox Beals, y de fotógrafos no identificados.

Un comentario especial merece el rescate del disperso patrimonio iconográfico de la etnia tehuelche. Para ello, su autor ha realizado una extensa recopilación en archivos y colecciones fotográficas públicas y privadas, tanto en el país como en el exterior. En un rastreo que va desde álbumes de familias pioneras de la Patagonia, hasta los repositorios fotográficos del Archivo General de la Nación, la Academia Nacional de Historia, el Museo de Ciencias Naturales de la Plata, el Museo Etnográfico de Buenos Aires, el Museo de Antropología de Estocolmo, Suecia, el Museo Du Quai Branly, París, el Museo Histórico de Missouri de los Estados Unidos, la Universidad de Magallanes, Punta Arenas, Chile y las prestigiosas colecciones privadas de los investigadores Juan Gómez, Héctor Pezzimenti, Daniel Sale y el doctor César Gotta.

Esta es una muestra itinerante, con el objetivo de trasmitir TEHUECHES, DANZA CON FOTOS por todo el país… Los invitamos a vivir está mágica experiencia y viajar al pasado Tehuelche.